La Reforma se ha aprobado por Decreto Ley, es decir entra en vigor sin pasar la sanción del poder legislativo, pero, en la rueda de prensa se ha comentado que se enviará al Congreso para su aprobación como proyecto de Ley. Es decir, se puede entender la reforma como no definitiva, ya que en el Congreso se podrán añadir, quitar y/o modificar aspectos de la misma. En mi opinión: se aprueba una reforma en la línea de lo esperado en ámbitos internacionales, de una dureza reseñable, y a la vez se abre la puerta a modificaciones para reducir el disgusto de las tendencias de izquierda. Es decir, el gobierno cumple su papel de forma bastante inteligente, y contenta a los suyos.
La izquierda, también cumple su papel, y califica la reforma como “decretazo” (obviando su posterior sanción en el Congreso como proyecto de Ley), y se llama a manifestaciones en la calle antes incluso de presentar opciones en el Congreso (o fuera de el). Es decir, la oposición de izquierda cumple su papel de forma bastante inteligente, y contenta a los suyos.
La oposición de derecha, no dice ni que sí, ni que no… lo ya mencionado: cumple su papel de forma bastante inteligente y contenta a los suyos.
Es decir, todo suena a que todos los políticos con voz sabían el qué, el cómo y el cuándo de la reforma.
Por supuesto, los medios de comunicación afines a cada sigla, juegan su papel.
Visto el tema político, voy a dar mi opinión a ciertos aspectos “técnicos” de la reforma:
- Fraude, economía sumergida y absentismo. Estoy bastante de acuerdo con lo que se plantea, sobre todo para el caso de las bajas donde todos conocemos los chanchullos, y en el caso del paro, que debe ser un derecho para quien no encuentra trabajo pero no unas vacaciones pagadas para un número importante de personas o un segundo sueldo complementario del ilegal. Hay que recordar que el paro lo pagan el resto de trabajadores colectivamente, ya que con lo que cada trabajador aporta, necesitaría trabajar años para acumular un solo mes de prestación. La idea de que el paro es un derecho porque hemos acumulado el dinero para tenerlo es falsa, y se ve fácilmente en la nómina (1,55% de aportación mensual sobre nuestro sueldo).
- Intermediación laboral (ETT). Pues vale.
- Contrato para la formación y aprendizaje: MAL. Por los 30 años no tiene lógica. Debería basarse la posibilidad de acceso a este contrato en la experiencia previa, limitando la misma (por ejemplo, máximo de 2 años) y no en la edad, ya que un Doctorado en Física Cuántica puede llegar a los 30 años fácilmente sin tener experiencia alguna, y un diplomado en trabajo social puede estar trabajando más o menos asiduamente desde los 21, también fácilmente. Sobre la recepción de formación en la propia empresa… pues vale.
- Formación profesional. Está bien recibir formación, sin ninguna duda, pero la reforma debería comenzar por la Universidad, y la nueva “vida formativa” no tiene mucho sentido, ya que lo importante de la formación no es tanto la CANTIDAD sino la CALIDAD, y esto será prácticamente imposible de reflejar.
- Contrato indefinido de Apoyo a emprendedores. Me parece interesante que el trabajador pueda cobrar el 25% de la prestación por desempleo el primer año y que el empresario se reduzca el 50%. Para el resto de trabajadores (indirectamente, ellos pagan el desempleo) es un ahorro del 25% durante un año, pero parece un incentivo razonable. Los incentivos para colectivos concretos, pues vale.
- Otras medidas: Teletrabajo, encadenación de contratos temporales y tiempo parcial. Me parece que el fomento del teletrabajo es importante (otro día escribiré de esto), la concatenación de contratos temporales es aberrante y por tanto está bien limitarla, y el contrato a tiempo parcial puede ser interesante para muchas personas.
- Movilidad y modificación de condiciones de contrato. La idea me parece buena, pero habrá que ver la redacción definitiva para ver si hacer la trampa por parte de algunas empresas puede ser la costumbre.
- Negociación colectiva: totalmente de acuerdo.
- ERE, pues aquí, no se que decir.
- Dualidad en el mercado de trabajo. Me parece bien. Se rebajan los despidos pero se mantienen los derechos adquiridos (para los contratos en vigor la reducción de días de indemnización sólo afecta de la fecha de aprobación en adelante y se mantiene el máximo de 42 mensualidades). Sobre los 20 días en caso de menores ingresos continuados, me parece que la salvaguarda del mandato judicial hace que sea una buena idea.
- Indemnizaciones para directivos de empresas públicas. Totalmente de acuerdo, sobre todo en el caso de los funcionarios que regresarán a su puesto, y por tanto la indemnización era bochornosa, teniendo en cuenta los cauces de contratación dactilares, que todos conocemos.
En definitiva, me parece que la reforma, con su fallos, es aceptable, ya que no penaliza a los trabajadores actuales en exceso (mantiene sus derechos adquiridos), lucha contra el fraude que pagamos todos, reduce las condiciones de los nuevos contratos sin acercase a límites preocupantes y, a cambio, fomenta la contratación. También apuesta por la formación e intenta dar salida a colectivos con más problemas, y algo muy importante: apuesta por el emprendimiento, que es una de las cuestiones que nos coloca a la cola de los países desarrollados.






